Advertencia: Terremoto capaz de destruir California, el “Big One” es inminente.

Advertencia: Terremoto capaz de destruir California, el “Big One” es inminente

Es todo un hecho, está habiendo un aumento de terremotos en todo el mundo. ¿Pero qué ocurriría si el Big One, o sea un megaterremoto sacudiera una gran ciudad como Los Ángeles?


Pues la consecuencia de un temblor tan potente dejaría barrios enteros incendiados, cientos de miles de personas sin hogar, los edificios se derrumbarían como si fueran un castillo de naipes y habría miles, sino millares de muertes. Solamente en la bahía de San Francisco, más de 400.000 habitantes serian evacuados.

Y no todos tendrían suerte de encontrar refugios públicos libres, muchos se verían obligados a permanecer en sus casas y hoteles con sus familiares o amigos.

Sin embargo, más de 175.000 no tendrían donde ir, teniendo que hacer frente a la grave escasez de alimentos, agua y medicamentos, por no decir que las calles estarían llenas de escombros, el sistema eléctrico no funcionaría y con una infraestructura seriamente dañada.

El ejercito tendría que lidiar con una crisis de “refugiados” sin precedentes y con una ola de violencia incontrolable en las calles. Estaríamos ante un verdadero Apocalipsis.

 Y para quien no se haya dado cuenta, estamos hablando del The Big One, también conocido como llamado “El Grande”, un terremoto que podría ocurrir en cualquier momento en California, por la falla de San Andrés, con una magnitud 9 o superior.

Aunque lo peor de todo, el escenario anteriormente descrito podría hacerse realidad dentro de muy poco y podría afectar a todo el mundo.

Primera señal: Un géiser de lodo que se desplaza a gran velocidad


Es todo un hecho, está habiendo un aumento de terremotos en todo el mundo.

 ¿Pero qué ocurriría si el Big One, o sea un megaterremoto sacudiera una gran ciudad como Los Ángeles?

Pues la consecuencia de un temblor tan potente dejaría barrios enteros incendiados, cientos de miles de personas sin hogar, los edificios se derrumbarían como si fueran un castillo de naipes y habría miles, sino millares de muertes. Solamente en la bahía de San Francisco, más de 400.000 habitantes serian evacuados.

Y no todos tendrían suerte de encontrar refugios públicos libres, muchos se verían obligados a permanecer en sus casas y hoteles con sus familiares o amigos.

 Sin embargo, más de 175.000 no tendrían donde ir, teniendo que hacer frente a la grave escasez de alimentos, agua y medicamentos, por no decir que las calles estarían llenas de escombros, el sistema eléctrico no funcionaría y con una infraestructura seriamente dañada.

El ejercito tendría que lidiar con una crisis de “refugiados” sin precedentes y con una ola de violencia incontrolable en las calles.

Estaríamos ante un verdadero Apocalipsis. Y para quien no se haya dado cuenta, estamos hablando del The Big One, también conocido como llamado “El Grande”, un terremoto que podría ocurrir en cualquier momento en California, por la falla de San Andrés, con una magnitud 9 o superior.

 Aunque lo peor de todo, el escenario anteriormente descrito podría hacerse realidad dentro de muy poco y podría afectar a todo el mundo.

Primera señal: Un géiser de lodo que se desplaza a gran velocidad

La peligrosa falla de San Andrés comienza en el mar de Salton, en un lugar que los sismólogos creen que pueda ser el epicentro de un megaterremoto.

Pero en los últimos meses, la zona donde limitan las placas de América del Norte y el Pacífico está ocurriendo un fenómeno inusual. Un manantial fangoso ha comenzado a moverse misteriosamente a un ritmo extremadamente rápido a través de la tierra seca: primero fueron 18 metros en unos pocos meses y luego más de 18 metros 60 en un día.

Se llama “géiser Niland”, apodado “El Lento”, una formación natural de barro burbujeante, que apareció por primera vez en 1953, y se mantuvo estable durante décadas.

Pero hace unos 11 años, el geiser comenzó a cambiar, moviéndose a través de la tierra a un ritmo alarmante. Y ahora, en los últimos seis meses, ese ritmo se ha acelerado considerablemente.

En unos pocos meses, el géiser Niland ha recorrido 18,3 metros.

Luego, se desplazó otros 18 metros en un solo día, llegando a acercarse a las infraestructuras ferroviarias, carreteras estatales, un oleoducto y a las líneas de telecomunicaciones de fibra óptica.

En general, este peligroso charco se ha movido aproximadamente a 73 metros de donde estaba hace una década.