ALARMANTE: La Extinción De Las Especies Está Sucediendo 1000 Veces Más Rápido De Lo Normal.


La extinción de las especies está sucediendo 1000 veces más rápido de lo normal

Esta aceleración es fruto de la actividad humana y podría causar graves desequilibrios en los ecosistemas indispensables para el bienestar de la humanidad.




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La extinción de las especies está sucediendo 1000 veces más rápido de lo normal

Esta aceleración es fruto de la actividad humana y podría causar graves desequilibrios en los ecosistemas indispensables para el bienestar de la humanidad.

La desaparición de algunas especies puede deberse a muchos factores, aunque la huella de los humanos estaría siendo más relevante de lo que creemos. La cantidad de especies que nos dejan crece se forma preocupante: su extinción es 1000 más alta que la velocidad normal.

Seguramente muchos recordarán a Sudán, el último rinoceronte blanco que hizo noticia tras fallecer. Su inminente extinción ha dado lugar para que científicos estén concentrando sus esfuerzos en crear embriones en laboratorio.¿Por qué debería importar?

Junto con el rinoceronte existen otras especies menos conocidas en una situación similar, como algunas ranas, escarabajos y hongos. De hecho, una investigación que estudió registros fósiles, demostró que los niveles de extinción actuales han incrementado.

“Las tasas de extinción actuales son 1.000 veces más altas que las tasas de extinción naturales y es probable que las tasas futuras sean 10.000 veces mayores”, mencionaron los investigadores en un paper. Considerando esto, los científicos Elizabeth Boakes y David Redding, mencionan que, si bien la evolución históricamente ha eliminado ciertas especies,la situación actual podría representar serios peligros.

Los expertos mencionaron en The Conversation que los ecosistemas mantienen estable al planeta y proporcionan servicios esenciales para el bienestar humano. El daño ambiental causado por la extracción de recursos y los enormes cambios que los humanos han ocasionado en el paisaje, parecen ser de un riesgo extremadamente alto.

Dado que los ecosistemas dependen de grupos particulares de organismos para funciones particulares, como la polinización o la dispersión de semillas, la pérdida de uno de estos grupos podría causar una interrupción considerable.

Imagínese una enfermedad que solo mata a profesionales médicos: sería mucho más devastador para la sociedad que uno que mató a un número similar de personas al azar.



Por esto, los científicos creen que no es una buena carta no tomar partido en el impacto que estamos generando como especie en el desarrollo de otras, puesto que la extinción se ve agravada por la pérdida de hábitat, la caza, el cambio climático o especies modificadas.

Lo más preocupante es que se cree que existen muchas especies en peligro de extinción que aún no han sido registradas como tal. No obstante, otras, como las ranas, son unas de las más sensibles, con tasas de extinción estimadas de hasta 45,000 veces su velocidad natural. La rana dorada panameña de la portada, por ejemplo, no se ha visto en la naturaleza desde 2007.